Atraso, carencias y reticencias frustran regreso a clases híbrido

En las expectativas del gobierno todo encaja a la perfección, sin embargo, de acuerdo con los resultados de la encuesta intercensal 2015, elaborada por el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI), tan solo el 21.4 por ciento de las 12 mil 424 viviendas particulares asentadas en las 55 comunidades que componen el municipio costero de Villa Tututepec de Melchor Ocampo, en Oaxaca, disponen de una pantalla de televisión. 

El lunes 3 de agosto, el presidente Andrés Manuel López Obrador anunció en su conferencia mañanera, que el regreso a clases para el ciclo escolar 2020-2021 se apoyaría en la transmisión de cuatro televisora con presencia nacional para hacer llegar los contenidos educativos a los alumnos del país. 

En esa ocasión, adelanto que el plan elaborado por su gobierno para luchar contra el contagio del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, contaría con la colaboración de Grupo Televisa, Televisión Azteca, Grupo Imagen y Multimedios, cuyos representantes, incluso, asistieron a la conferencia presidencial.

En su intervención, el secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma Barragán, informó, en medio de la incertidumbre de padres de familia y alumnos respecto a cómo se desarrollará el nuevo ciclo escolar, que para el reinicio de las actividades académicas se usaría un modelo híbrido en el que se impartirán clases presenciales y a distancia.

Durante ese encuentro con medios de comunicación, el responsable de la política educativa del país anunció que el 24 de agosto se iniciarían las actividades académicas a distancia “por no existir las condiciones para hacerlo de manera presencial”.  

“La realidad nos obliga a tener paciencia y prudencia de los contrario nos puede suceder como Israel, Corea del Sur, Reino Unido, Francia, por citar algunos ejemplo que abrieron sus escuelas y tuvieron que volver a cerrar. En México las clases presenciales solo se darán con semáforo verde”, reconoció Moctezuma Barragán.  

El titular de la SEP detalló que el acuerdo alcanzado con las televisoras tendría como finalidad dar atención a 30 millones de estudiantes en 16 grados escolares, a través de 6 canales, para lo cual se producirán 4,550 programas de televisión y 640 de radio en 20 lenguas indígenas para educación inicial, preescolar, primaria, secundaria y bachillerato.  

«De 8 de la mañana a las 7 de la noche, los estudiantes podrán seguir sus clases a distancia en su televisor. El 24 de agosto es el inicio formal del ciclo escolar 2020-2021, no son transmisiones de entretenimiento, tendrán validez oficial, las clases tendrán valor curricular y los estudiantes serán evaluados sobre sus contenidos en su momento», adelantó el titular de la SEP. 

En las expectativas del gobierno todo encaja a la perfección, sin embargo, de acuerdo con los resultados de la encuesta intercensal 2015, elaborada por el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI), tan solo el 21.4 por ciento de las 12 mil 424 viviendas particulares asentadas en las 55 comunidades que componen el municipio costero de Villa Tututepec de Melchor Ocampo, en Oaxaca, disponen de una pantalla de televisión. 

Luego, quienes sí cuentan con estos equipos enfrentan otro desafío, que ningún canal de televisión abierta está disponible en todo el territorio municipal, pues la única antena repetidora, que pertenece a la televisora del Ajusco, y que se localiza en la cima del cerro de la Yucu Dzaa -un promontorio rocoso cuya altura aproximada es de 540 metros sobre el nivel medio del mar- está fuera de servicio.    

El municipio más próximo donde está disponible la señal de televisión abierta con los canales de Grupo Televisa es Santiago Pinotepa Nacional ubicado a 75 kilómetros, pero esa señal no alcanza con su cobertura a las comunidades de Villa Tututepec de Melchor Ocampo, donde la matrícula escolar ronda los 8 mil alumnos, para 112 planteles educativos, que van desde preescolar hasta bachillerato.

La situación se complica aún más cuando para acceder a la señal de los canales abiertos, las familias tiene que contratar algún sistema de televisión de paga, lo que solo es posible, de acuerdo con estimaciones oficiales, en el 30 por ciento de las viviendas habitadas en el municipio. 

Para Luminosa Alavez Mujica, madre de familia de escasos recursos, vecina de la cabecera municipal, San Pedro Tututepec, la difusión de los contenidos educativos a través de la televisión abierta no será de mucha utilidad para los estudiantes y además supone múltiples dificultades.

“Por una parte, siento que no es lo mismo y por otra, porque hay muchos que si podrán y otros que no podrán ya que no tiene el recurso, no tienen un aparato de televisión para poder aprender”, aseveró Alavez Mujica.    

Agregó que en su domicilio sí disponen de un aparato, el cual no cuenta con señal de televisión abierta, por lo que se verá obligada a sufragar un sistema de paga. 

“Tengo que pagar, tenemos que pagar el cable, para que pueda tener uno su televisión. Tiene uno que contratar el cable para poder tener el acceso a ver los programas e informarse de todo”, declaró.

En entrevista, la profesora Rosalba Ortiz López, representante sindical del sector Puerto Escondido de la Sección XXII de la CNTE, desestimó el plan gubernamental para el regreso a clases hibrido, argumentando que este no toma en consideración el entrono socioeconómico de la entidad, pues las condiciones actuales no favorecen la expectativas oficiales, ante la carencia de servicio básicos, incluido el suministro de energía eléctrica.

“Definitivamente no, (con este plan) perdemos el contacto con nuestros alumnos, qué pueden decir ellos (autoridades) de como atender a un alumno, qué pueden decir de un aula; ellos no pueden decir que una televisión puede dar conocimientos a un alumno, al contrario, eso nos deja en más vulnerabilidad a los alumnos que no tiene recursos”, sentenció Ortiz López.  

En este contexto, la esperanza de éxito que el gobierno federal ha cifrado en su plan para el regreso a clases para el ciclo escolar 2020-2021, se diluye entre el atraso, las carencias y las reticencias de los actores involucrados en el proceso enseñanza – aprendizaje, dejando a los niños de Villa Tututepec de Melchor Ocampo al margen de una educación eficaz.

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