Tumba Siete

Semáforo rojo en 32 estados, todo México es territorio COVID-19

Se acabo la dulce fantasía de la “Nueva Normalidad”, el botón de esperanza fue absorbido por la marea roja. Vamos, ya ni Zacatecas: ahora todo México es territorio COVID-19; en buen castizo, esta entidad del centro norte del país se encuentra en semáforo rojo por la emergencia sanitaria ante el nuevo coronavirus.

En el argot, cuando sucede un siniestro en la carretera (la carreta) los choferes de rancio abolengo (los amos del camino) cuestionan sin ambages si lo que fallo fue el hombre (el mono) o la máquina.

Vistos los hechos con rigor, las 13 mil 170 muertes y los 110 mil 26 casos confirmados registrados hasta el viernes 6 de junio, exhiben con meridiana claridad que lo que fallo en la estrategia frente el nuevo virus fue el hombre (el mono), que creyendo a ciegas en la mentiras de Hugo López-Gatell predicó tener bajo su férula a la pandemia.

¿Por qué el haber domado a la pandemia es uno más de sus incontables eufemismos? Porque confrontado con la realidad, que es terca como un disco rayado, sucedió lo que sabíamos inevitable, que a partir de este viernes (5 de junio) todo el país se encuentra en color rojo en el semáforo epidemiológico. Esto significa, de acuerdo con las normas de la “nueva normalidad”, el nivel máximo de alerta por la emergencia sanitaria por el nuevo Coronavirus.  

Hasta la semana anterior, Zacatecas era la único estado de la republica que no se había teñido de rojo; en el semáforo epidemiológico que se rige por cuatro indicadores generales, dos de proporción: porcentaje ocupación hospitalaria y porcentaje de positividad al virus, y dos de tendencia: de casos hospitalizados y de propensión al síndrome COVID-19, estaba en color naranja.

Esa entidad tiene ahora un indicador en cada uno de los colores: verde, el más leve, en porcentaje de ocupación hospitalaria (9 por ciento), amarillo en porcentaje de positividad (26 por ciento), rojo en tendencia de casos hospitalizados (hasta el viernes 5 de junio: 9 estables, 11 graves y 7 intubados), y naranja en tendencia del síndrome COVID-19.  

En la conferencia vespertina del 6 de junio, Ricardo Cortés Alcalá, director de Promoción de la Salud, fue el encargado de enterrar sin loas ni elocuentes epitafios una argucia llamada “nueva normalidad”, orquestada por un presidente que ya no aguanta la debacle económica, social y de salud, esculpida con fragor por un gobierno que pasará de pretender una cuarta transformación a rejuntar (administrar) los añicos de un país llamado México en el fondo del precipicio.

Por ahora, y solo por ahora, la contabilidad del impacto coloca a México en el séptimo lugar del ranking mundial por defunciones y en el décimo cuarto sitio por el total de confirmados, según cifra de la Universidad Jonhs Hokpins; esos son los declarados, los encontrados por el gobierno dentro de los 324 mil 897 casos estudiados, una cifra mínima en comparación con otros países.

De ese calado es la monumental, tragicómica y debutante maroma Lopezobradorista, que sin regateos será recordada como: ¡Domando a la pandemia!… pero a la mexicana. O la nueva normalidad, más nueva por espeluznante, que por normal.  

También podría gustarte
EN VIVO: W Radio