Tumba Siete

Coronavirus: De Wuhan a Santos Reyes Nopala

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, los coronavirus son una extensa familia de virus que pueden causar enfermedades tanto en animales como en humanos. En las personas, se sabe que ocasionan infecciones respiratorias que pueden ir desde el resfriado común hasta enfermedades más graves como el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS) y el síndrome respiratorio agudo severo (SRAS). 

La COVID 19 es la enfermedad infecciosa causada por el coronavirus que se ha descubierto recientemente. Este nuevo virus y la enfermedad que provoca eran desconocidos hasta antes de que estallara el brote en Wuhan (China) en diciembre de 2019. Actualmente la COVID 19 es una pandemia que ha colapsado los sistemas sanitarios de muchos países alrededor del mundo.

Las autoridades de Salud nos han repetido hasta la saciedad, que una persona puede contraer el virus por contacto con otra que esté infectada. La enfermedad se propaga principalmente de persona a persona a través de las gotículas que salen despedidas de la nariz o la boca de alguien infectado al toser, estornudar o hablar. Sobrevive por cierto tiempo sobre objetos y superficies que rodean a la persona, como mesas, pomos y barandillas.  

No obstante que México registra 59 mil 567 casos confirmados acumulados, 6 mil 507 defunciones y una tasa de letalidad 10.92%; que Oaxaca concentra 808 casos confirmados, 90 decesos y una tasa de letalidad de 11.13%, 0.21% arriba de la media nacional; los oaxaqueños no hemos entendido la lección. 

Seguimos actuando con temeridad, desafiando al peligro, saliendo de la seguridad del hogar por asuntos baladíes, desestimando la advertencia. Este llamo genérico desde luego que tiene sus excepciones, como la del padre o madre de familia que tiene salir a desarrollar una actividad relevante para llevar el sustento a casa. 

Nuestra loca carrera hacia la modernidad ha reducido el mundo, ya no es tan ancho como en el pasado, hace mucho dejamos de ser un concierto de naciones para convertirnos en una aldea global, ahora lo que pasa en una ciudad China como Wuhan, en la provincia central de Hubei, puede impactar a una comunidad rural mexicana como Santos Reyes Nopala, enclavada en la región Costa del sureño estado de Oaxaca.  

La noche del jueves 21 de mayo, los esfuerzos que durante 56 dias, desde el primer caso confirmado en la entidad el 14 de marzo, hicieron la autoridad y la población por mantener a ese municipio Chatino libre de contagios, se diluyeron frente al primer positivo en la estadística. 

La contagiada es una mujer de 55 años hospitalizada una clínica particular ubicada en la Ciudad Puerto Escondido. El presidente municipal, Bulmaro Sánchez Vásquez, me confirmo en entrevista que las áreas vinculada en materia de salud de la comuna que él encabeza, ya tiene identificadas a las personas con las que interactúo la paciente y coordinan esfuerzos para tender un cerco sanitario.

Al unisonó el grito de libertad de ser, hacer y disfrutar, esculpió con rigor cada precepto de nuestra Ley Cimera nacional, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. La aspiración por andar y vagabundear sin recato, incluso, conocida como el derecho humano a la libertad de tránsito, se haya plasmada en su articulo 11. 

Todos en la soledad de nuestro encierro cuestionamos los sucesos, quisiéramos que esa calamidad no hubiese venido, que nada de esto estuviera sucediendo; pero eso lo dicen todos aquellos que viven momentos desesperados, cuando la única decisión posible que nos queda es saber qué hacer con la libertad que poseemos. 

Hay quienes piensan que solo una vacuna o un fármaco que provea la sanación podrá tener al virus controlado, pero eso no es lo que hemos aprendido a golpe de realidad, todos hemos encontrado que son las cosas pequeñas, los esfuerzos cotidianos de personas comunes los que alejan al peligro, los simples actos como el quedarnos en casa, guardar la sana distancia o intensificar los hábitos higiénico-sanitarios.

El acontecimiento que nos distrae ilustra, como siempre, que el hilo se rompe por lo más delgado, que para hacer efectivos los esfuerzos de un pueblo alegre, unido y pujante como Santos Reyes Nopala, por mantener a raya a la epidemia, precisaban que todos sus habitantes atendieran las medidas. Ya vimos que, si uno baja la guardia los sacrificios se tornan evanescentes y, eventualmente, muchos pueden lamentar las consecuencias.

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